Universo


No me importa
no vivir un solo día más.

No me importa
abrazar la duda marfileña
de una puerta entreabierta.

No quiero
amaneceres de rosas y vinos,
ahítos y mofletudos.

Solo ahondar,
ser obscenamente penetrante,
abarcar tu esencia,
taladrar tus alientos
de primavera,
extasiarme
en tus pliegues
de sol y viento.

Separar tus piernas
no me basta,
tu sabor salado
no me sacia,
la geografía de tu vientre
no cierra el círculo.
               
Tu saliva
no apaga las brasas,
tu entrega
deja sin colmar la medida.

Porque eres cielo
y lodo,
mar y volcán,
ensueño
y plenitud.

Porque no hay
universo
ni Dios
ni bosques
ni sosiego
si mi lengua hace
nido
en tu vientre,
mis dedos
bordan alhelíes rojos
en tus pezones,
pero tu alma
se me escapa.

Porque, hermana mía,
tu alma
es pórtico de sueños infinitos
y no hay mundos
fuera de tu mundo,
no hay luces
fuera de tu luz.
                           
Solo alboradas
de fría sementera.
Sin rubores.
Sin espasmos.
Tranquilas.
Sosegadas.

Sin alma.


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