<No>, susurras, convencido el tono.
<No, no>, aseguras, firme el gesto.
Pugna la sonrisa por brotar,
intentas evitarla, inquieto esbozo.
<Que no, te aseguro que no>
La voz, serena, el ademan justo.
Tu mano, subraya el dicho
y espanta dudas rebeldes.
Sonrío, y esa vieja amiga,
TERNURA, tierna aliada,
me atropella con su perfume.
Ambos, sabemos. Por eso, callamos.
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