A ti, que fuiste, y hoy dudas


Déjame ceñir,
morena de tenue risa,
tu cuello, limpio y arisco,
con cuero de plata y oro

¿no ves, garza silente,
que al despuntar el alba,
sonríe, procaz, el fauno
mientras tu aliento acelera?

Esa dulce resistencia,
esa huida de tus pechos,
alegres de sal y rocío,
ese escorzo en la mirada

¿no adviertes, dulce niña,
que son otros tantos modos,
callados y recoletos,
para decir "soy tuya" ?

Déjame, rayo de luna,
tejer lazos inconcretos
en tus manos presurosas,
antes que alumbre el ocaso.

¿no ves, hermana mía
que es tu sexo flor abierta,
tu boca dulce reposo,
donde moran mis desvelos?

Ese evitar gozoso,
-prendedor de plata, caminar moreno-
ya quebrado en otro tiempo,
promesa es, silenciosa,
de futuros abandonos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario