Una gata,
rebullir ligero
y sedoso,
se asoma
al universo circunspecto
de un bidé.
Curiosa
del propio sabor,
lo prueba, lengua aplicada,
y lo encuentra
consistente.
Intuye la gata
que nunca
la propia fuente
saciará sus sentidos minerales.
La gata, pudorosa,
se lava
con espliego
mientras sueña, plata y henna,
con ajeno manantial.
Yo, que soy río
y mar y océano
y lava y sol,
sombra y viento,
la observo.
Y, observándola, dudo.
Ella, suavemente reclina
la mirada callada.
Pero sonríe.
¿recuerdos del Viejo Olmo?
estúpida pregunta,
estúpido poeta,
estúpido Olmo.
El Viejo Olmo
recuerda pasadas ofrendas.
Un perro
que pasea,
un niño
presuroso..
¿Tendrá el Viejo Olmo
húmedos sueños
que el filo acerado
cortó ?
Acaso el Viejo Olmo
ni fue nunca viejo,
ni tan siquiera
olmo.
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