Cuando duermes,
cuando el lucero matutino
peina tus cejas,
cuando ríes,
cuando piensas, ensimismada el alma.
Cuando te abres a tu mano febril,
cuando respiras,
cuando lloras.
En cada suspiro,
en cada rumor,
tu Dueño te está mirando.
Sonrío mirándote
y el universo entero, estremecido,
refleja esa sonrisa
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