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Volutas de amores prohibidos,
espesuras de risas,
el borde de una copa
es marca fronteriza.

Sueños de inmortalidad
reposan en las mesas.
Y cuando la madrugada
afila
su brillo,
la noche, ahíta y risueña,
se pierde en los sopórtales.

El viejo barman
acuna
vasos dormidos,
mientras
masca
su pasado.


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