mírala pasar
entre trigales obscenos
esforzada
entre las espigas
sexo virginal
mil veces penetrado
mil veces entregado
mil veces insatisfecho.
se mira, indecisa
separa los labios
con dedos
manchados de azul
y madrugadas
se asoma
al interior cavernario
de su sexo.
contempla
el patio interior
soñado
desde las alboradas
frías
seráficas
incólumes
y resignadas.
Despierta niña azulada
Es hora de subirse
al columpio
hora de pintar
los escarabajos
de azul
hora de reírse del universo.
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