domingo, 31 de marzo de 2019

Recalculando el GPS

Como ya he comentado en varias ocasiones, estoy intentando recuperar esa profundidad de mi entrega, que tantos años de exilio enfriaron.

En esa búsqueda, comencé a entrar en el único foro que creo que en la actualidad está activo, la verdad que no me gusta mucho porque me limita si no pago, y lo más cómico que los propios usuarios son los que hacen la web. Pero bueno, es de su propietario y cada uno coloca las reglas que quiere. Yo estoy acostumbrado a los antiguos foros y no logro sentirme cómoda.

Podría fácilmente dedicarle más tiempo a este, mi sitio, pero necesito interactuar, no me salen los escritos así porque sí.

Las reglas del foro no es lo único que hace que me sienta sapo de otro poso, sino que de la vieja guardia hay muy pocos, y mi forma de sentir el BDSM es una locura para la gran cantidad de aquellos usuarios. Si ya antes les daba urticaria cuando hablaba con tanto amor de mi hermanita del Alma y que pensaba que el amor en la D/s. contamina la relación, se podrán imaginar que es ahora … 

Asi fue que comenzó a picarme una que ya veníamos discutiendo de otro hilo, y me fui, deje que me sacara, comenzó a quitarme de contexto las cosas, yo trate de explicarme y cada vez comenzamos a discutir más, hasta que me di cuenta que no estuve a las alturas que mi Señor espera de alguien  de su propiedad, y puedo hablar y sentir mucho sobre esta entrega que siento hacia él, pero si no me comporto a las alturas, bajo el listón de lo que mi Señor espera de alguien de su propiedad. Y me sentí tan mal, no solo por él, sino que mientras hacia el último envio, recordé a cami, mi hermanita del alma, cuando una vez le pregunte porque no participaba en el foro sobre el hilo de la hermandad, y ella me dijo 

- Pues, porque no lo entenderán

Yo me quede asombrada y le dije, pero si es un foro de BDSM, y me respondió, algo parecido como que yo me abría demasiado, me exponía, hablaba desde mis sentimientos más profundos y la gente al no entender terminaba burlándose de mi … Me dijo 

- Es como tirarle rosas a los chanchos 

Recuerdo que en esa charla le prometí no volver a abrirme tanto, y evitar tocar temas que solo selectas personas pueden llegar a comprenderme, y ahí me di cuenta que estaba encaminado las cosas equivocadamente …

Que uno de los problemas que tengo, “ese pecho frio que me siento”, es que debo re educar mi comportamiento, es como que mi carácter se empoderó en este tiempo y es como que necesito que me limiten más. Reconozco que soy hija del rigor y cuanto más sometida me siento, más sale mi sumisión ….

Para no caer en discusiones, comencé a buscar temas banales en el foro, y vi un hilo donde un usuario preguntaba sobre dónde informarse, intente ayudarlo buscando páginas que recordaba, y así fue como llegué aquí, mi lugar, donde me siento libre para expresare, segura, pero también un poco sola …

Sé que es mi decisión que este blog este oculto, pero también recapacite que tampoco estoy socializando, es que ya antes era difícil ahora casi imposible conocer alguien interesante, y me doy cuenta que extraño tanto a mi hermanita del alma, que mi bajón se agudizó más … 
Creo que también; el recordar viejos tiempos, me afectó. 

Hoy toca dejarme sentir mal, analizarme y recalcular el GPS hacia mi sumisión …



sayha.

sábado, 30 de marzo de 2019

Caída post-sesión de una sumisa...


Definición : caida-sum , caida, dropp , botton-dropp, depresión post-sesión, bajón sum , etc. : una sensación de abandono, de desintegración personal en lo sensorial, que se acompaña en lo físico por llantos, cefaleas, desvanecimientos, caída de tensión, lipotimias, etc. y que puede aparecer en el horizonte de una sumisa tras una sesión D/s o Sm, de cualquier tipo : en real, telefónica, cyber, etc. 

En muchas ocasiones, es una respuesta a una experiencia muy intensa, sensorial y sexualmente, o de superación de límites anteriores, que amplia profundamente lo vivido hasta ese momento. El organismo se reajusta y trata de somatizar ese nuevo universo de sensaciones.

Ese estado de ánimo que denominamos "caída post-sesión", no significa que sobrevenga después del final formal de una sesión : pero cuando ocurre en su forma severa, significa lógicamente el final de la sesión, por lo que , de alguna manera, la nomenclatura resulta objetiva.
En esta documentación, vamos a intentar responder a varias cuestiones : casos reales, a fin de delimitar su perfil que puede hacerse para prevenir o combatir sus efectos, existen también las "caídas" en dominantes, o forman parte del mito igualador ?

Una sumisa escribía desde la web sobre esa sensación lo siguiente: Me gustan mis caídas. No las deseo, puedo vivir perfectamente sin ellas, pero si aparecen de vez en cuando en medio de una sesión......bueno, entonces que ocupen el sitio que les corresponde. Me gustan, porque me recuerdan mis límites actuales, me recuerdan que ni yo ni mi Master somos maquinas, sino PERSONAS. Me recuerdan que podemos equivocarnos al juzgar nuestros limites o los de la otra persona.

Teorema de la caída : si no has vivido una caída-sum, solo significa una de estas opciones : si te presentas a ti mismo como dominante, o tienes muy limitada -muy mucho- experiencia en sesiones de cualquier tipo, o eres mas insensible y corto de vista sensorial que un armadillo disecado, o simplemente te engañas a ti mismo y a otros : no lo eres. Si eres sumisa, o estás prácticamente aun sin "estrenar" en lo físico, o tus sesiones han sido muy poco gratificantes, generalmente, o ,simplemente, lo tuyo es el sexo gótico, y lo de la D/s y SM es solo un decorado agradable. En cualquier caso, vamos a citar algunos ejemplos reales, que ayudarán a entender esa realidad, mejor que una definición escueta.


I.SESIÓN RL (real life : sesión real )

Una sesión. La sumisa y su Master. La sesión se desarrolla con todos los pronunciamientos favorables : la sumisa se siente guiada, llevada en volandas. Se abandona y disfruta de las sensaciones cambiantes, del musical tempo "temor-placer" . Se siente protegida, y al mismo tiempo expuesta, sometida y libre, cuerpo destinado al disfrute sexual de su Master, y receptáculo sensorial -eso que algunos llaman alma- que atraviesa horizontes de comunicación y comunión nunca soñados. Los orgasmos -con el permiso de su Master- se suceden, hasta dejarla agotada, felizmente agotada, con las gotas de sudor resbalando por la sonrisa que distiende su rostro húmedo.

A través de los ojos entornados, percibe la expresión de su Master, gozosa y orgullosa, escucha su respiración acelerada, que desarma su gesto sereno y controlado. Ella es, lo presiente, quien representa en esta mazmorra el altar de sacrificio, la sacerdotisa, la sacrificada...y la Deidad en cuyo honor sucede el sacrificio.El amo se inclina, va a desatarla. De repente , se incorpora y se acerca a la mesa, toma un sorbo de la copa alargada que hay sobre ella, y vuelve junto a la sumisa, para comenzar a quitar las mancuernas de cuero que atenazan tobillos y muñecas.

De repente, un pensamiento cruza breve e inconscientemente la mente de la sumisa "porqué se ha detenido y ha ido a beber algo? Tan poco represento yo? Un sorbo de cava es mas importante para Él que su esclava? Todo mi abandono solo lleva a que necesite beber antes de acercarse a mi ?" La sumisa racionaliza :" es una estupidez...solo tenia sed....han sido cinco segundos...

Sonríe a su Master mientras este procede a liberarla. Ël aparta sus mechones de cabello, pegados a la frente sudorosa y le acaricia la barbilla. Se inclina y comienza a lamer despacio su sexo, aun estremecido. Ella separa un poco más los mulos, ahora libres de atadura, para hacerle mas cómodo el acceso . Y de pronto, más rápidamente que lo habitual, siente ir creciendo esa conocida sensación de fuerza , de plétora entre sus piernas. Contiene el aliento y suplica entrecortadamente permiso para correrse. Le llega una respuesta afirmativa apenas audible, musitada mientras que Ël continuaba lamiéndola con fuerza. La sumisa estalla en un orgasmo incontrolable, se aferra con las manos recién recuperadas a su nuca, y trata de hacerse liquida, de desaparecer entre sus labios, mientras se corre ruidosamente.

Años más tarde -segundos, en realidad- siente que le sube por el pecho una sensación de indescriptible congoja. Las lagrimas afloran a sus ojos. Los sollozos, primero leves, luego incontenibles, sacuden su cuerpo. Apenas escucha las preocupadas interrogaciones de su Master, que de todos modos no podría -ni sabría- contestar. Se siente pérdida, miserable, sola en medio de una negrura infinita y dislocada. Se encoge sobre si misma, en posición fetal, y solloza desconsoladamente.

                                                                                                                                               IKARA.


Articulo recuperado de la web, con esto quiero decir que puede ser que no este transcripto en su original versión, ya que no fue recogido de su verdadera fuente.

Carta a una esclava

A veces, excepcionalmente en la vida de una persona, surge el camino hacia la magia. Es poco frecuente, como el nacer albino o el encontrar un diamante en un roscón de reyes. Pero sucede. A veces.

El derecho a creer en lo mágico, es uno de los pilares del humanismo moderno, despojado del falso racionalismo. Junto con el derecho a equivocarse, el derecho a amar ......

Y hablando de derechos, creo firmemente en el derecho del individuo a configurar su sexualidad y su humanismo siguiendo el modelo más gratificante para él, o uno inventado para si mismo. Al margen de las convenciones sociales, lo establecido y regulado, con los únicos limites que imponga la ética personal del individuo, no siempre coincidentes con la legalidad vigente, la moral establecida, o incluso lo políticamente correcto entre su grupo de "afines".

Al igual que creo en el derecho de la sociedad para protegerse de todas aquellas actividades individuales que considere perniciosas para el bien social. Yin y Yang.

En mi caso, esos limites son los menores y todo aquello que ponga en peligro la vida, o la seguridad de las personas. No por imperativo legal, sino por un concepto humanista que coloca al individuo y su desarrollo como valor absoluto e innegociable.

Pero la Magia, Dios sea loado, existe.

Te sientas a una mesa, en una concurrida cafetería, frente a una completa desconocida, la ves por vez primera.

El café, humea lentamente. Eres libre. Libre de sonreír y decir "En tu casa o en la mía?". Libre para encender un cigarrillo y comenzar a cotillear sobre lo social o –más frecuentemente- sobre lo gremial.

Libre para adoptar posturas escénicas de dominante de salón y pedirla que tome el café usando su mano no-hábil. Pero también, excepcionalmente, puede ocurrir que seas libre de creer en la magia, y aceptar su realidad.

Libre para susurrarla "Me perteneces. No es un convenio, no es pacto de juego, no es el resultado de una negociación.

Las estrellas no son fruto de un convenio, el equilibrio tántrico no surge de un juego pactado. Me perteneces, como las olas pertenecen al mar, como las ramas pertenecen al árbol".

No sucede a menudo. Poco tiene que ver con los deseos secretos de sumisión o dominación.

Es algo que surge incontenible, desde los riñones, se transmite y amplifica a través de cada fibra de tu ser, acera las ingles, enturbia la voz y agranda el alma.

No se trata del impulso a someter, siempre presente, siempre tácito. Nada tiene que ver con la mano que acaricia las nalgas suavemente, las abre y amasa con ímpetu, antes, durante o después de azotarlas con el látigo de cuerpo negro y espíritu azul. Y nada con el juego –licito y honesto- de la sesión de fin de semana, que mezcla un poco de sexo rápido y uno o dos azotes amistosos. Es el torrente de montaña, impetuoso, mágico, trasgresor, insolente e incontenible. Depredador y apasionado, que deja las sabanas húmedas de sudor, flujos y semen. Es el sexo penetrativo, reincidente: Es el atarla, y no poder luego –ni querer- dejar de usarla una y otra vez. A veces ocurre. No siempre. Si te ocurre, no dejes que nada ni nadie se interponga. No ya porque es algo que solo muy raramente puede ocurrir una vez en la vida, y milagroso cuando ocurre más de una vez. No ya porque miles de millones de seres jamás tendrán la oportunidad de entrar en ese universo distinto y distintivo que ahora, sorpresivamente, se abre ante ti.

No.

Es que recibir el testigo de la magia significa, quizás, alcanzar la verdadera libertad, sin trabas ni componendas, la libertad absoluta de la esclava. No ocurre muchas veces.

Hace casi 5.000 años, en los albores del Antiguo Imperio, existía en Egipto una casta de esclavas muy singular: las sahktabis . Las Inmortales.

Un noble podía poseer decenas de esclavas. Pero solo UNA sahktabi.

El Faraón, podía alojar en sus dependencias a centenares de bellas concubinas: pero solo una sahktabi que le adorase y sirviera, solo una sahktabi que velara su sueño, después de usarla.

Se suponía que la sahktabi era una esclava vinculada al mundo mágico.

Y que no podía, una sola Casa, contener tanta magia, tanta trascendencia como se reunía en torno a más de una sahktabi.

Cuando una sahktabi decidía abandonar el Templo de las Iniciadas, caminaba hasta encontrar una casa, cuyo propietario ella deseara servir para cumplir su destino. Se despojaba de su túnica, efectuaba un rasurado ritual de todo el vello del cuerpo, y se sentaba sobre sus talones, frente a la puerta de la Casa.

Inmóvil y desnuda. Sin comer, beber ni hablar.

Hasta que el Dueño la aceptaba, o ella moría de hambre, sed o frío.

Al entrar en la Casa, donde iba a vivir, la esclava se arrodillaba dentro de un circulo que ella misma dibujaba sobre el suelo, con una piedra.

Giraba su rostro hacía las Deidades Remotas: los Vientos: "Viento del Norte, ayúdame a conservar mi alma pura en el cuidado de Mi Señor; Y que mi entrega sea mi recompensa". "Viento del Sur, ayúdame a.... "

Si una sahktabi moría, su cuerpo no era entregado a los embalsamadores.

Se la depositaba en una vasija de arcilla mezclada con limo del Nilo, se cerraba con el sello del Faraón, y acompañada por una caravana donde el silencio era una norma que castigaba con la muerte su incumplimiento, se la trasladaba a los lejanos desiertos de Nubia.

Solo el inmenso, silencioso y mortal desierto podía ser mortaja suficiente para quien había traído la magia de la entrega a su Señor.

Las esclavas y esclavos de la casa, ayunaban 30 días y los nobles, sus hijos y concubinas, cubrían sus cabezas con ceniza, se afeitaban los cuerpos con piedras porosas y colocaban sobre el dintel de la puerta una rama de papiro :

"En esta Casa, moró la magia, más yo no más"

A veces ocurre, que la magia, la misma que seguramente deslumbraba a aquellos seres de piel aceitunada y cráneos afeitados, nos asalta hoy. A veces.

Si te ocurre, conocerás la materia de la que están compuestos los sueños.

Lo demás, es pura anécdota y atavismos sociales, son las tenues sombras de los sentidos sobre las paredes de la caverna, que ya hace miles de años adivinó Platón.

Que nunca te venza el desaliento, cuando la magia llame a tu puerta. Porque cada gota de magia que se pierde, se empobrece la Humanidad entera.

                                                                                                                                                    IKARA.

El sentido del castigo


El Castigo es uno de los temas más difíciles de aceptar y comprender en una relación D/S.

Castigo

El castigo es una herramienta que tiene el dominante para corregir un error que cometió el sumiso/a y es la consecuencia que debe soportar la persona sumisa por la falta que ha cometido.


Responsabilidad del Dominante en el Castigo

Es enseñarle a la persona sumisa cómo debe comportarse. El dominante no emplea el castigo para herir al sumiso/a, sino que lo hace porque le importa y desea que el sumiso se supere como tal.

El dominante nunca debe castigar con cólera ya que la persona que se maneja bajo este sentimiento cae en el abuso perdiendo todo tipo de límites.

El dominante tiene que saber en qué momento utilizar el castigo, el cual debe ser adecuado y proporcional a la falta cometida por el sumiso/a.

El dominante tiene que dialogar con el sumiso antes de implementarle su castigo. Una persona sumisa no se comporta mal a propósito para ser castigada ya que el dolor que tiene que soportar por enojar o defraudar a su dominante es muy alto. Solo a través del dialogo se puede descubrir cuál es el problema que está causando tal reacción del sumiso/a.


· 1 - Función del Dominante en el dialogo

Descubrir el problema que puede estar ocurriendo para que el sumiso/a cometa determinada falta, puede existir un problema en la relación entre ellos, o un problema personal del sumiso. Castigar a un sumiso que está pasando por un conflicto interno agrega aún más emociones negativas, tales como enojo, furia, resentimiento la cual solo provocará que la conducta del sumiso/a empeore. Esto no implica perdonar la falta, el sumiso debe ser castigado por su conducta. Pero al encontrar lo que está detrás de ese proceder y resolver esos problemas, tendrán los dos una buena oportunidad de corregir esa conducta y que el sumiso se sienta apoyado y contenido por el dominante.


· 2 - Función del Sumiso en el dialogo

Comprender cuál es el punto de vista del dominante, por qué fue incorrecto su proceder y como evitar volver a cometer el mismo error. Encontrar la contención y protección del dominante. Y a su vez comprender las consecuencias que tendría si volviera a caer en la misma falta.


Castigo abusivo

Un castigo abusivo puede afectar negativamente a la persona sumisa y a la relación que hay entre ellos, solo suele provocar una reacción totalmente opuesta a la deseada del dominante. Si el castigo es demasiado severo, provocará miedo o resentimiento hacia la persona dominante.


La falta de castigo

La falta de castigo frente a una falta cometida por el sumiso, puede conducir a la persona sumisa a una pérdida de respeto hacia las normas del dominante. Tal reacción puede llevar a la persona sumisa a desobedecer al dominante. Si el castigo es demasiado leve, generará indiferencia hacia las reglas del dominante.


Castigos físicos

Muchas personas creen que el castigo sólo puede ser corporal. Azotes, bofetada u algunas otras formas de castigo físico. Para algunas personas infligir dolor como castigo es lo más fácil de hacer, pero no siempre es eficiente.


Castigos emocionales

Como usar la ignorancia, no permitirle masturbarse, quitarle algunos privilegios, la humillación, las palabras duras (nunca insultos) o aún una mirada pueden ser una herramienta muy buena para encaminar al sumiso/a. Estos son los más efectivos pero también los más complicados, ya que puede causar problemas emocionales y provocar un sentimiento de vació o abandono en la persona sumisa. Para algunas personas sumisas, el saber que ha enfadado a su dominante es suficiente castigo para no volverlo a cometer tal error.


Recompensa

Luego que el sumiso corrige su error es perdonado y debe ser recompensado. Esta acción le demuestra que el dominante está satisfecho con su comportamiento. Es allí donde el dominante crea en el sumiso el deseo de hacerlo feliz y complacerlo por todos los medios, por lo tanto el sumiso/a evitara no volver a cometer la misma falta por miedo a decepcionarlo o lastimar la confianza que el dominante ha depositado en él.

                                                                                                                                             sasha.

Articulo recuperado de la web, con esto quiero decir que puede ser que no esté transcripto en su original versión, ya que no fue recogido de su verdadera fuente.